CAPITULO IV - LA CALMA

Las ventanas siempre abiertas. Suelo hidráulico original. Una alfombra de yute para poder pisar descalza. Ese olor a flores frescas y a libro viejo. 

Vive ahí alguien que elige las cosas despacio y con alma.  Que no sigue tendencias. Se inspira en ellas para crear con criterio y personalidad. 

Los muebles son de madera vetada y sobre ellos siempre descansa un libro de arte, un jarrón artesano o una vela encendida. Todo respira vida. Todo inspira una vida bonita. 

El resultado es calma, armonía... una casa que invita a bajar el ritmo. Nada pesa, nada interrumpe. 

"La calma que llega al alma"